Cuando se habla de historias de caballerias se piensa normalmente en cristianos, ya sea autores o lectores. Si bien la mayoria de estas historias fueron leidas y escritas por y para cristianos, los judios que vivian en los paises europeos estaban tan asimilados a los cristianos que leian y gustaban de los mismos libros. Lo que era popular entre los lectores cristianos tambien tenia popularidad entres los judios locales, asi las novelas de caballerias fueron muy populares entre los judios, que las leian en la lengua original y en traducciones (en hebreo y en hebreo-aleman), o en transliteraciones (copias escritas en romance, pero con caracteres hebreos), y tambien compusieron algunas novelas. Todo esto se sabe por las novelas traducidas que nos han llegado, tanto en manuscritos como en libros impresos (traducciones de romances del rey Arturo, Amadis de Gaula,Rolo de Bernabe, etc), y mas importante aun, por las prohibiciones rabinicas de leer estos libros que se conservan (cita a algunas de las mas importantes, con prohibiciones explicitas a libros de caballerias). Es interesante mencionar que Palmerin, a diferencia de Amadis de Gaula, no fue traducido al hebreo, y, en consecuencia, los judios que lo leian tenian que hacerlo en castellano. La autora hace referencia tambien a las explicaciones que dan los traductores a sus obras, pues estaban conscientes que hacian una cosa que estaba “fuera de la norma” y que era preciso explicar sus razones. La popularidad de los libros de caballerias entre los judios fue un fenomeno que no solo fue tipico en la epoca del Renacimiento y no solo entre los judios sefardies (que podian leer esos libros gracias a su amplia divulgacion en Espana), sino tambien entre los judios ashkenazis, y ya desde la Edad Media. Algunos fragmentos de esas traducciones/adaptaciones de novelas del ciclo arturico llegaron a nuestros dias. La literatura tradicional habia creado una imagen del judio como avaro, cobarde y debil, que no sabia usar armas y que si no se podia proteger a si mismo, mucho menos a los demas. Pero la realidad es que los judios –que no tenian derecho a usar armas ni a montar caballos- no solo traducian las historias de los nobles caballeros y de sus bellas damas, sino que tambien las adaptaban para su uso. Tambien podemos suponer que escribian sus propias novelas, pero no todas llegaron a nuestros dias. En la coleccion de manuscritos judaicos Firkovitch, en la Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petersburgo, la autora encontro un manuscrito judeo-espanol (ms. Evr. I 308) que representa una novela de caballerias, del cual da sus caracteristicas codicologicas y una breve descripcion de su contenido, el cual es tipico de las novelas de caballerias que narran las proezas practicadas por los caballeros andantes. Si desea consultar la version electronica de este trabajo, pulse aqui
Lugar de publicacion original: Sao Paulo