En un breve pero elocuente parrafo Galperin compara a Marcela con las doncellas menesterosas de los libros de caballerias. Por oposicion a estas, "un sujeto sin agencia alguna, victima dependiente en modo absoluto de la accion masculina" que "tiene voz solo para lamentarse y pedir la defensa de otros, nunca para confrontar y defenderse sola", Marcela "se encarga ella misma (...) de resignificar la figura de la mujer sola y convertirla (...) en la que (...) rechaza la ayuda e incluso la compania de los hombres" (p. 67)