Fecha de traduccion: Se desconoce la fecha de traduccion al castellano
Testimonios manuscritos: Testimonios manuscritos: en espanol se desconocen. La transmision manuscrita de la obra (manuscritos franceses e italianos) es, sin embargo, muy compleja y ha sido estudiada, principalmente, por Kaltenbacher (1904), Galmes de Fuentes (1970), Catedra (1986) y por Babbi (1992; 2009).
Un testimonio impreso: 1) Burgos: Alonso de Melgar, 1524;
Reescritura: Se conserva una version aljamiado-morisca incompleta de la Historia de Paris y Viana que, a priori, parece derivar de la edicion burgalesa pero, dado que esta es posible que proceda de una version catalana hoy perdida, Galmes de Fuentes (1970: 40) considera que “se podria pensar que tanto el texto aljamiado-morisco como el espanol serian dos traducciones independientes de la misma version catalana supuesta hipoteticamente”. Catedra (1986: 34) estima, en cambio, que las divergencias podrian explicarse por la transmision del texto y entronca esta version aljamiada con otra edicion espanola, hoy desconocida, que podria ser anterior a 1524. La version aljamiada se nos ha transmitido en un manuscrito de dieciocho hojas de papel, en 8º, falto del comienzo de la obra y en mal estado de conservacion, localizado en la Real Academia de la Historia (signatura Gay.V.I). Segun la descripcion de Galmes de Fuentes (1970: 49), la torpe y descuidada letra empleada es la llamada magrebina, usual entre los moros espanoles del noroeste de Africa. Probablemente el manuscrito data de la segunda mitad del siglo XVI y el autor morisco pudo ser aragones por los dialectalismos que presenta el texto. Aunque no se ocupa de ella, para su contextualizacion dentro de la produccion de literatura aljamiada, una actividad clandestina y peligrosa, vease Alberto Montaner (1993), “El auge de la literatura aljamiada en Aragon”, en Jose M.ª Enguita, ed., II Curso sobre lengua y literatura en Aragon (Siglos de Oro), Zaragoza, Institucion Fernando el Catolico, pp. 31-61. Si bien esta version aljamiado-morisca puede considerarse un trabajo de resistencia intercultural, que sirve para reafirmar la identidad cultural y religiosa de una comunidad de habla castellana a la que se le prohibio aprender la lengua arabe, una lengua facilmente adquirida por Paris en la ficcion (Leglu, 2010: 158), es ante todo una obra recreativa. En ella no se censuran los pasajes en los que se alude negativamente a los musulmanes o muestran aborrecimiento por el Islam, pero si se evitan algunas formulas cristianas presentes en las versiones catalanas y castellana (Hossain Bouzineb, 1995, “Sobre la literatura aljamiada”, Aljamia, 7, pp.11-23). El interes despertado por estas obras entre los grupos marginalizados podria explicarse por la sensibilidad conversa que se detecta en el relato, especialmente en el conflicto de identidad presentado por Paris, quiza judio como sugiere Cristina Gonzalez (2014).