Se estudian diferentes puntos de contacto entre el mundo de los vivos y el de los muertos, el “Otro mundo”, sus fronteras, especialmente el bosque, el mar y la llanura como espacios abiertos, y la iglesia o el cementerio como lugares cerrados. Los ejemplos remiten a los cuentos de los hermanos Grimm y Afanasiev, se completan con algunos fragmentos y se ilustra el valor del espacio con el de algunos personajes errantes entre ambos mundos. La autora destaca el papel crucial en la accion de los cuentos de este tipo de ambitos, extensible a otro tipo de colecciones folcloricas
Lugar de publicacion original: Clamecy